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Elecciones
2006 |
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Foro
del Consejo Consultivo para un Proyecto Alternativo de
Nación
Paridad
de Género
9
de Marzo de 2006, Universidad del Claustro de Sor Juana,
Ciudad de México
Estado
laico y derechos de las mujeres
María
Consuelo Mejía Piñeros
[1]
En lo que tiene que ver con la protección
y garantía de los derechos humanos de las mujeres,
estamos viviendo en México un momento de importantes
definiciones. No solamente por el álgido proceso
electoral sino porque los fundamentalismos de derecha
han ganado importantísimas posiciones que ponen
en riesgo las condiciones para el ejercicio de estos
derechos.
En este contexto, el carácter
laico del Estado mexicano, es la condición imprescindible
para la protección de las garantías individuales
y para el pleno ejercicio de la ciudadanía de
las mujeres. En los últimos años, esta
noble característica se ha violado en múltiples
ocasiones. Valgan tres ejemplos recientes: el debate
que se generó ante la inclusión de la
anticoncepción de emergencia en el cuadro básico
de medicamentos, los intentos por obstaculizar las campañas
de promoción de uso del condón, así
como los que se han hecho para eliminar la información
sobre sexualidad y derechos reproductivos en los textos
escolares de secundaria.
Afortunadamente la Constitución
y las leyes están de nuestro lado. De lo que
se trata es de que en realidad se respeten y se cumplan.
Nos referimos a los artículos 3º y 4º
de la Constitución mexicana y a las garantías
individuales
consagradas en nuestra Carta Magna, que hoy demandamos
se promuevan y protejan. La dignidad humana exige que
se respete por igual la conciencia y la libertad de
toda persona, lo que significa llanamente, que nadie
puede decidir por otra persona, ni imponerle sus convicciones.
Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos
de condición imprescindible para el ejercicio
de nuestros derechos y de la nobleza del carácter
laico del Estado mexicano que queremos defender? Además
de mantener una nítida separación entre
el Estado y las iglesias, el laicismo implica el reconocimiento
de la soberanía popular y de la igualdad jurídica
ante la ley de ciudadanas y ciudadanos, así como
la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento,
creencias y culto, la libertad de expresión y
la libertad de asociación. De aquí se
desprende la libertad de decisión sobre el propio
cuerpo y el derecho a decidir en todas las esferas de
la vida privada: el dominio sobre el propio cuerpo es
un principio de libertad sin el cual son imposibles
el ejercicio de la ciudadanía y la democracia.
Se trata pues de pugnar por el estado
de derecho y por un régimen de libertades básicas
que reconozca el pluralismo político, la multiculturalidad
étnica y racial, la diversidad sexual y la autonomía
individual. Por estas razones proponemos:
-
Introducir el concepto de la laicidad
del Estado en el texto constitucional.
-
Ampliar el Reglamento de la Ley
de Asociaciones Religiosas y Culto Público
de manera que se garantice la laicidad del Estado
-
Establecer mecanismos de sanción
a los funcionarios y funcionarias, así como
a los ministros de culto que violen esta Ley.
-
Armonizar la legislación
en el ámbito federal y local con los convenios
internacionales y demás instrumentos de derechos
humanos firmados por México en materia de equidad
de género, derechos y no discriminación.
-
Instrumentar efectivamente las
recomendaciones de las Plataformas de Acción
de Cairo y Beijing, así como las Metas de Desarrollo
del Milenio con el objetivo de mejorar las condiciones
para el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos
reproductivos, incluyendo el acceso de las mujeres
al aborto seguro en los casos que permite la ley y
confiriéndole especial atención a los
altos índices de mortalidad materna que todavía
prevalecen.
-
Especificar la preferencia sexual
como factor de no discriminación, en el Artículo
1° Constitucional; legislar en concordancia con
la propuesta de Ley de Sociedades de Convivencia en
el ámbito federal y local y promover el combate
a la homofobia a través de políticas,
programas y campañas educativas.
-
Fortalecer la educación laica
y gratuita dirigida a la formación de una ciudadanía
respetuosa de las diferencias, tolerante, libre de
prejuicios, opuesta al estigma y la discriminación,
conocedora y defensora de sus derechos civiles, con
conciencia cívica y ética y abierta
a los avances científicos y las transformaciones
culturales.
-
Establecer un programa de educación
sexual integral adecuado a todos los niveles escolares,
a través de la formación de generaciones
de jóvenes responsables de su vida y de sus
decisiones, de manera que puedan disfrutar de su sexualidad
con placer y armonía, defendiendo sus derechos
y previniendo efectivamente la pederastia, el abuso
sexual, los embarazos no deseados y las infecciones
de transmisión sexual. Integrar la experiencia
de las ONG en cuanto a producción de materiales
y capacitación y lanzar campañas de
educación sexual en los medios de comunicación
con énfasis en el uso del condón.
Los derechos civiles que sólo
garantiza la preservación del Estado laico, son
aspiraciones éticas, en el sentido de que representan
modelos de relación humana, y también
implican un compromiso del Estado. Es indispensable
que éste los proteja, y que no admita ninguna
imposición que los vulnere. En el marco de los
derechos civiles no hay privilegios ni jerarquías:
todas las personas valen lo mismo, no hay grados de
humanidad, todas tienen el mismo derecho a conducir
su vida de la manera que elijan, respetando el derecho
de las demás. El límite del derecho a
decidir está en el derecho de los demás.
El respeto al derecho ajeno es la paz!!
[1] Antropóloga con maestría en Estudios
Latinoamericanos, directora de Católicas por
el Derecho a Decidir A.C. desde 1994.
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