Foro
del Consejo Consultivo para un Proyecto Alternativo de
Nación
Paridad
de Género
9
de Marzo de 2006, Universidad del Claustro de Sor Juana,
Ciudad de México
Participación política de
las Mujeres: déficit democrático
Orfe
Castillo Osorio [1]
Superar
el déficit democrático implica el reconocimiento de las
mujeres como sujetas y ciudadanas plenas, el ejercicio
activo de todos los derechos humanos de las mujeres, incluyendo
el de la participación política y el acceso a las estructuras
de poder en la vida pública, un protagonismo real de las
mujeres en la configuración legal, social y material de
nuestro país.
El
modelo económico y la cultura sexista, niegan a las mujeres
los medios para acceder y controlar recursos económicos
y políticos; limitan la participación política a las mujeres,
tanto en el ámbito formal como en procesos de liderazgo
social, y profundizan la desigualdad social y simbólica
de las mujeres, quienes viven las peores condiciones de
pobreza, explotación, acceso a la propiedad, precariedad
y desigualdad laboral y acceso al tiempo libre; y viven
paralelamente procesos permanentes de violencia.
El
horizonte de una democracia paritaria es que el poder,
el dinero, el empleo, y las responsabilidades familiares,
finalmente, se compartan, este es el reto de los sistemas
democráticos en tanto procesos de “sucesivas ampliaciones
de la ciudadanía…, e inclusión de quienes han sido marginados
del sistema y de la ampliación de las voces e intereses
de quienes participan en el debate público” [2]
La
política sigue siendo un espacio fundamentalmente masculino.
En México, hay 3.5% de mujeres presidentas municipales
y en el Congreso la Cámara de Diputados llegó a su máximo
histórico a partir de la ley de cuotas a una representación
de 22% de mujeres para la actual legislatura.
Organizaciones
feministas y de mujeres han forjado un proceso de incidencia
política y un marco normativo internacional que protege
y hace exigible y vinculante el derecho a la participación
política de las mujeres.
El
reto de un nuevo gobierno, emanado de la izquierda, es
una gestión en la línea del reconocimiento de las mujeres
como ciudadanas plenas, que no nos estigmatice como madresposas,
o conciba como un ente aislado o sector, que avance en
una democracia paritaria, de igualdad real de trato y
oportunidades tanto en el ámbito público como en el privado
a través de acciones que disminuyan y aceleren la desigualdad
estructural de las mujeres. [3]