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9 de Marzo de 2006, Universidad del Claustro de Sor Juana, Ciudad de México

Mujeres sin vida en la coyuntura electoral

Pilar Muriedas Juárez [1]

Respetable Andrés Manuel:

Miles de mexicanas no votarán por Usted en las próximas elecciones.

Y no votarán porque murieron miserablemente en la plenitud de su vida.

Tan sólo en los 5 años del presente sexenio fallecieron:

  • 8 mil  por causas asociadas al embarazo, al aborto, al parto y al puerperio
  • 20 mil  por cáncer Cérvico Uterino
  • 15 mil  por cáncer de mama
  • 3 mil   por suicidios
  • Decenas por SIDA
  • Y  cientos, muchos cientos,  asesinadas a lo largo y ancho del país por razones de género.

Muertes injustas, muertes dolorosas, y lo peor de todo,  se trata de muertes que hubieran podido evitarse, hablo de mujeres a quienes se les negó el derecho a la vida.

Ellas no podrán votar.

Usted bien sabe que me estoy  refiriendo a mujeres de muy escasos recursos económicos, mujeres embarazadas que sufrieron junto con sus familiares, las penurias de no tener acceso a servicios obstétricos de emergencia abiertos las 24 horas de lunes a domingo. Mujeres, jóvenes y adultas, que al decidir interrumpir un embarazo no deseado se les impidió la  atención médica y murieron en el intento,  por carecer de dinero para pagar un aborto cómo lo hacen las mujeres económicamente pudientes de este país.

Mujeres a las que se les negó la posibilidad de realizarse oportunamente un papanicolau o una mastografía.

Mujeres que contrajeron el virus del SIDA, que no fueron vistas ni escuchadas y pulularon silenciosas escondiendo los resultados de sus diagnósticos, sintiéndose culpables y recibiendo sanciones discriminatorias de la sociedad y del gobierno.

Mujeres que dada la precariedad de las condiciones de trabajo por el irrespeto patronal y gubernamental  hacia sus derechos laborales, enfrentaron en desventaja los riesgos de trabajo y de vida.

Por último, mujeres asesinadas, víctimas del odio y  la misoginia, sepultadas en la  impunidad.

¿De quien es la responsabilidad de tanta miseria humana?

En primera instancia,  de quienes teniendo el poder político,  carecen de voluntad y derraman indiferencia ante las necesidades y demandas más sentidas de las mujeres.

También responde a una cultura en dónde todavía no se logra asimilar el derecho de  las mujeres a decidir cómo, cuándo y con quién ejercer su sexualidad;  cómo,  cuándo y con quién tener o no tener crías. Me refiero a los derechos sexuales y reproductivos. Para poder ejercer estos derechos fundamentales de cualquier ser humano, se requieren  políticas de Estado que los fomenten, los protejan y los garanticen.

En cuanto al acceso a  los servicios de salud actuales, le digo que las organizaciones feministas desconfiaron desde un inicio del  Seguro Popular,  que ni es seguro ni es para el pueblo, es tan sólo un disfraz para engañar las ansias de servicios de salud suficientes y de calidad de millones y millones de personas, es una clara estrategia para mercantilizar la atención a la salud.

En  la plataforma de la Coalición por el Bien de Todos, se plasma el compromiso de basar las políticas públicas en los derechos sociales y económicos así como de garantizar  el acceso universal a los servicios de salud, sin que medien las posibilidades económicas de las personas. También allí se menciona la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.

Diversas organizaciones feministas contamos,  con una serie de propuestas viables hacia el mejoramiento de las políticas y programas de salud que conlleven de raíz la visión de género y el respeto de los derechos humanos. Ya habrá otros momentos y espacios –esperamos- para hablar de estrategias de corresponsabilidad en el quehacer de un nuevo gobierno.

Una señal política fundamental y concreta  que por lo pronto estaríamos esperando del nuevo gobierna que Usted encabezará a partir del 1 de diciembre, es el nombramiento  de un Secretario o Secretaria de Salud, sensible a las cuestiones de género,  con experticia en el conocimiento médico científico,  y que defienda, sin cortapisas,  los derechos sexuales y reproductivos, que combata los estigmas y la discriminación,  en el marco del Estado Laico.

Para finalizar y agradeciendo su atención, estoy convencida que millones y millones de mujeres sobrevivientes del actual régimen económico y político en decadencia,  votarán por Usted y por la Coalición con la esperanza de vivir una larga vida digna y en ejercicio pleno de su ciudadanía. Que Usted y la Coalición cumplan.



[1] Directora de Salud Integral para la Mujer, A.C. (SIPAM), integrante fundadora del Comité por Una Maternidad sin Riesgos en México y Consejera de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

 

 

 

 


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