Mujeres
sin vida en la coyuntura electoral
Pilar
Muriedas Juárez
[1]
Respetable
Andrés Manuel:
Miles
de mexicanas no votarán por Usted en las próximas
elecciones.
Y
no votarán porque murieron miserablemente en la plenitud
de su vida.
Tan
sólo en los 5 años del presente sexenio fallecieron:
- 8
mil por causas asociadas al embarazo, al aborto,
al parto y al puerperio
- 20
mil por cáncer Cérvico Uterino
- 15
mil por cáncer de mama
- 3
mil por suicidios
- Decenas
por SIDA
- Y
cientos, muchos cientos, asesinadas a lo largo
y ancho del país por razones de género.
Muertes
injustas, muertes dolorosas, y lo peor de todo, se
trata de muertes que hubieran podido evitarse, hablo
de mujeres a quienes se les negó el derecho a la vida.
Ellas
no podrán votar.
Usted
bien sabe que me estoy refiriendo a mujeres de muy
escasos recursos económicos, mujeres embarazadas que
sufrieron junto con sus familiares, las penurias de
no tener acceso a servicios obstétricos de emergencia
abiertos las 24 horas de lunes a domingo. Mujeres,
jóvenes y adultas, que al decidir interrumpir un embarazo
no deseado se les impidió la atención médica y murieron
en el intento, por carecer de dinero para pagar un
aborto cómo lo hacen las mujeres económicamente pudientes
de este país.
Mujeres
a las que se les negó la posibilidad de realizarse
oportunamente un papanicolau o una mastografía.
Mujeres
que contrajeron el virus del SIDA, que no fueron vistas
ni escuchadas y pulularon silenciosas escondiendo
los resultados de sus diagnósticos, sintiéndose culpables
y recibiendo sanciones discriminatorias de la sociedad
y del gobierno.
Mujeres
que dada la precariedad de las condiciones de trabajo
por el irrespeto patronal y gubernamental hacia sus
derechos laborales, enfrentaron en desventaja los
riesgos de trabajo y de vida.
Por
último, mujeres asesinadas, víctimas del odio y la
misoginia, sepultadas en la impunidad.
¿De
quien es la responsabilidad de tanta miseria humana?
En
primera instancia, de quienes teniendo el poder político,
carecen de voluntad y derraman indiferencia ante las
necesidades y demandas más sentidas de las mujeres.
También
responde a una cultura en dónde todavía no se logra
asimilar el derecho de las mujeres a decidir cómo,
cuándo y con quién ejercer su sexualidad; cómo,
cuándo y con quién tener o no tener crías. Me
refiero a los derechos sexuales y reproductivos.
Para poder ejercer estos derechos fundamentales
de cualquier ser humano, se requieren políticas de
Estado que los fomenten, los protejan y los garanticen.
En
cuanto al acceso a los servicios de salud actuales,
le digo que las organizaciones feministas desconfiaron
desde un inicio del Seguro Popular, que ni es seguro
ni es para el pueblo, es tan sólo un disfraz para
engañar las ansias de servicios de salud suficientes
y de calidad de millones y millones de personas, es
una clara estrategia para mercantilizar la atención
a la salud.
En
la plataforma de la Coalición por el Bien de Todos,
se plasma el compromiso de basar las políticas públicas
en los derechos sociales y económicos así como de
garantizar el acceso universal a los servicios de
salud, sin que medien las posibilidades económicas
de las personas. También allí se menciona la defensa
de los derechos sexuales y reproductivos.
Diversas
organizaciones feministas contamos, con una serie
de propuestas viables hacia el mejoramiento de las
políticas y programas de salud que conlleven de raíz
la visión de género y el respeto de los derechos humanos.
Ya habrá otros momentos y espacios –esperamos- para
hablar de estrategias de corresponsabilidad en el
quehacer de un nuevo gobierno.
Una
señal política fundamental y concreta que por lo
pronto estaríamos esperando del nuevo gobierna que
Usted encabezará a partir del 1 de diciembre, es el
nombramiento de un Secretario o Secretaria de Salud,
sensible a las cuestiones de género, con experticia
en el conocimiento médico científico, y que defienda,
sin cortapisas, los derechos sexuales y reproductivos,
que combata los estigmas y la discriminación, en
el marco del Estado Laico.
Para
finalizar y agradeciendo su atención, estoy convencida
que millones y millones de mujeres sobrevivientes
del actual régimen económico y político en decadencia,
votarán por Usted y por la Coalición con la esperanza
de vivir una larga vida digna y en ejercicio pleno
de su ciudadanía. Que Usted y la Coalición cumplan.