| 18 de marzo. Cámara
de Diputados
· Intervención
de la Senadora Araceli Escalante Jasso, vicepresidenta de
la Comisión Bicameral Parlamento de Mujeres de México
·
· Intervención
de la Senadora Rita María Esquivel, a nombre del Grupo
Parlamentario del Partido de Acción Nacional en el
Senado de la República.
·
· Intervención
de la Diputada María Ávila Serna a nombre de
Grupo Parlamentario del Partido Ecologista de México.
·
· Intervención
de la Diputada Martha Lucia Micher Camarena, a nombre del
Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática.
·
· Intervención
de la Diputada Blanca Eppen Canales, representante del Grupo
Parlamentario del Partido Acción Nacional
·
· Intervención
de la Diputada Margarita Martínez López, representante
del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional.
·
· Intervención
del Diputado Manlio Fabio Beltrones Rivera Presidente de la
Mesa Directiva
·
· Intervención
de la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Patricia
Espinosa Torres
·
· Diputada Isabel Allende
Bussi, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores
y de Familia de la Cámara de Diputados de Chile.
·
· Intervención
de la diputada Minerva Tavares Mirabal, presidenta de las
Comisiones de Asuntos de Género, de Relaciones Exteriores
y de Energía del Congreso de República Dominicana.
·
· Intervención
de la ciudadana Martha Tagle a nombre el Partido Convergencia.
·
· Intervención de
la ciudadana Eva Pérez Gómez, del Partido del
Trabajo.
·
· Intervención
de la Diputada Diva Hadamira Gastelum Bajo, Presidenta del
Parlamento de Mujeres de México y lectura de la Declaración
Política del Parlamento de Mujeres.
·
Intervenciones de representantes de la sociedad
civil
· Intervención
de Claudia Rosas Ríos de la Red de Mujeres Unimos,
Chiapas.
·
· Intervención
de Isabel Gómez López, de la organización
"La mujer hace la fuerza” de Chiapas
·
Declaración
política
Intervención
de la Senadora Aracely Escalante Jasso (subir)
Muy buenos días. Quiero darles la
más cordial y afectuosa bienvenida a las mujeres que
nos acompañan, provenientes de todas las entidades
de la república.
La Comisión Bicamaral Parlamento
de Mujeres de México las recibimos, como siempre, con
el mayor gusto.
También deseo expresar un saludo
especial y nuestro agradecimiento, a las ponentes internacionales
Isabel Allende Bussi, de Chile; y Minerva Josefina Tabares
Mirabal, de República Dominicana.
Que nos brindarán con conocimiento
de expertas sus puntos de vista y sus inquietudes en torno
a la situación de la mujer en sus países y en
la región latinoamericana.
Saludamos también a los distinguidos
invitados que nos acompañen el día de hoy. Agradecemos
su visita y su preocupación sobre el tema que finalmente
nos hace converger en este espacio, es decir, las mujeres
y las niñas de nuestro país.
Nos encontramos al final de un proceso arduo
de regionalización del Parlamento de Mujeres de México,
donde buscamos escuchar las voces más diversas de las
mujeres en toda la República Mexicana.
Ahora y en una tarea responsable, tendremos
desde la Comisión Bicamaral hacer un ejercicio cuidadoso
y respetuoso de las propuestas emanadas de las reuniones regionales
para así arribar a una agenda que nos lleve a promover
y a incorporar nuevos derechos a favor de las mujeres y las
niñas de nuestro país.
De igual forma emplear estrategias que nos
lleven a encontrar el camino de los acuerdos para garantizar
que los derechos de las mujeres no sean vulnerados.
Las que conformamos y los que conforman
la Comisión Bicamaral, tenemos la convicción
de que la única vía efectiva para atender las
demandas y las necesidades de la sociedad, es escuchando lo
que la gente quiere.
Nuestra responsabilidad es en consecuencia,
interpretar correctamente sus planteamientos y construir juntas
las mejores opciones.
Este ejercicio de acercamiento del Poder
Legislativo con la sociedad civil organizada, a pesar de sus
imperfecciones y críticas, a veces injustificadas,
nos alienta y nos motiva a mejorarlo en el futuro, porque
es muestra clara de nuestro avance democrático.
Aquí la democracia participativa
y la representativa han sido capaces de convivir y generar
leyes que hoy forman parte de nuestro sistema jurídico
en defensa de los derechos de las mujeres y las niñas.
Los nuevos tiempos políticos y la
madurez de la sociedad, nos exigen mayor apertura y sensibilidad
política para llevar a cabo las transformaciones que
todos queremos.
¿Quién dijo que el trabajo
colectivo y el diálogo constructivo son fáciles?
Fortalecer a nuestras instituciones y abrir nuevos espacios
de encuentro, es nuestro reto. Construyamos juntas el futuro
que deseamos.
México necesita avanzar más
rápidamente en la coincidencia de los grandes temas,
profundizar, ampliar y fortalecer los procesos de discusión
y de vinculación hacia los objetivos que nos lleven
a construir un país más justo, libre y democrático.
Rescatar la tolerancia, ser interlocutores,
ser responsables y a la vez corresponsables del devenir histórico.
Mi opinión es que este ideal lo alcanzaremos
sólo en la medida en que en nuestro país tengamos
organizaciones sociales y políticas fuertes, abiertas,
transparentes y participativas. Unas que articulen acciones
unificadoras para la nación y promuevan al mismo tiempo,
la verdadera participación social; que seamos capaces
de poner en la mesa de la discusión los grandes temas
de la agenda nacional y luchar por las carencias de la población;
inteligente para entenderse y ubicarse dentro de la pluralidad
y nunca como el todo.
Sólo con vínculos funcionales
entre Estado, partidos políticos, agrupaciones políticas
y organizaciones civiles, podremos recrear instituciones y
prácticas donde las distintas voces se hagan oír
y tengan cabida en una existencia ordenada y pacífica
en un México sobre todo lleno de posibilidades, que
nos permitan, a la vez, avanzar a hombres y mujeres juntos
en la construcción de una realidad genuinamente igualitaria,
y sobre todo también, llena de oportunidades.
Muchas gracias.
Intervención
de la Senadora Rita Esquivel Reyes (subir)
Muy buenos días a todas y todos ustedes.
Las felicito, me felicito, nos felicitamos, por estar todas
aquí.
Agradezco la presencia de todas y todos
los aquí presentes a esta Séptima Reunión
Anual del Parlamento de Mujeres de México 2005. Saludo
a las y los integrantes del presidium, a mis compañeras
de la Comisión Bicameral.
Diputado Manlio Fabio Beltrones Rivera,
Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara
de Diputados:
Gracias por su sensibilidad y apoyo solidario.
A las Delegadas e Invitadas de todos los
estados de la República:
Mi más sincero reconocimiento por
su participación tan activa en las cinco reuniones
regionales y por el esfuerzo que realizaron para estar hoy
en este recinto legislativo.
Segura estoy que a todas y todos los presentes
venimos con ánimo constructivo y propositivo a esta
Séptima Reunión Anual del Parlamento de Mujeres
de México 2005. Si buscáramos una palabra con
la que pudiéramos resumir el significado de la lucha
de las mujeres, esa palabra sería: fortaleza. Porque
se requiere de mucha fuerza para poder hacer todo lo que hemos
logrado en estos años de intenso trabajo. La lucha
de las mujeres ha sido productiva cuando todos buscamos el
mismo fin. Esta lucha va más allá de la propuesta
de escribir "las" y "los".
En un movimiento serio en el que prevalecen
las propuestas que tanta falta le hacen a México a
fin de lograr verdaderas reformas tanto culturales como legales
en las políticas públicas donde esté
incluida la perspectiva de género transversal e inexorablemente.
Un país sin sensibilidad de género
no es completamente democrático. Las propuestas nuestras
han sido de fondo y buscamos que incidan directamente en las
instituciones de gobierno y en la sociedad en su conjunto.
Todo esto lo hemos ido construyendo de manera firme, paso
a paso, y día con día.
El Parlamento de Mujeres de México
surge como una necesidad de dialogar sobre las necesidades
reales que las mujeres tenemos. Soy una testiga de los resultados
de este ejercicio que año con año hemos realizado,
indudablemente hemos logrado consensos pero también
se han generado disensos que han sido más marcados
en las últimas reuniones de estos años.
Este año el concepto del Parlamento
de Mujeres de México fue escuchado por primera vez
por muchas mujeres de varios rincones del país al iniciar
los parlamentos regionales.
En esta ocasión ha habido una participación
de mujeres diputadas locales, regidoras, mujeres de la administración
pública a nivel federal, local y municipal y fundamentalmente
mujeres de la sociedad civil organizada y no organizada.
Evidentemente el mosaico de ideologías
fue mucho más amplio, con algunas dificultades que
esto implicó para el desarrollo de las cinco reuniones
regionales. Sin embargo, fue bastante enriquecedor, porque
fueron miles de voces las que se alzaron haciendo demandas
legítimas, como el reconocimiento pleno de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de las mujeres, la
erradicación de la violencia y el impulso de presupuestos
con enfoque de género a nivel municipal, estatal y
federal, para mejorar el nivel y calidad de vida de las mujeres
mexicanas.
Sumemos esfuerzos en las necesidades que
tenemos en común las mujeres, independientemente de
las ideologías o filiaciones partidistas. Unámonos
en lo sustantivo, seamos una sola voz donde nuestras propuestas
convergen.
En lo que no tenemos consenso no temamos
al debate, hagámoslo con nivel, sin descalificaciones
y sin calificativos que sólo nos polarizan. Mostremos
la madurez y tolerancia que tanto hemos demandado, eso es
algo que debemos reflexionar.
Si las mujeres de México queremos
seguir avanzando, no debemos perdernos en discusiones o pugnas
intestinas. Debemos dejar del lado posturas radicales que
en nada nos benefician. Unámonos en la lucha para erradicar
todo tipo de violencia y la discriminación de que somos
objeto las mujeres, en el reconocimiento pleno de nuestros
derechos humanos y libertades fundamentales, para buscar mecanismos
adecuados para el mejoramiento de nuestra calidad de vida.
La mejor forma de avanzar es a través
de un trabajo donde el consenso sea el sello distintivo. El
Parlamento de Mujeres 2005 es la oportunidad de trabajar todas
unidas bajo una premisa fundamental: el adelanto de las mujeres
mexicanas.
Muchas gracias.
Intervención de
la diputada María Ávila Serna a nombre de Grupo
Parlamentario del Partido Ecologista de México (subir)
Con su venia compañeras y compañeros
Legisladores. Mujeres de México.
El Parlamento de Mujeres de México
es un espacio innovador y necesario para fortalecer la democracia
con equidad de género en el país. En este Parlamento
de Mujeres, plantearemos los problemas y preocupaciones que
afectan la participación de la mujer en la vida nacional.
Analizaremos también el tipo de sociedad
y modelo de desarrollo que permitirá estimular la igualdad
entre todas las mexicanas y mexicanos.
Muchas leyes se han aprobado en la Cámara
de Diputados y han servido más para controlar o someter
el destino de la mujer y mientras no se incluya la voz de
la mujer en la conformación de las leyes mexicanas,
no podrá hablarse de democracia en nuestro país.
Lucharemos en este Parlamento, para que
la mujer no sea considerada sólo para servir lucharemos
para que se promuevan más leyes que prohiban exhibir
el mal trato a las mujeres, que haya un fortalecimiento a
los Centros de Apoyo a Mujeres Maltratadas y más representación
en las Delegaciones Políticas, que tengan autoridad
jurídica para atender a las víctimas de violencia.
Se han hecho pronunciamientos en contra
del examen de ingravidez y que se prohiba el despido laboral
por embarazo, cosa que aún no se ha logrado del todo
y además, la adopción de normatividades que
coadyuven a estimular la equidad de género de manera
que puedan generarse condiciones que garanticen su desarrollo
personal , han sido formuladas sin lograr el éxito
que se esperaba.
Se ha precisado la realización de
ajustes a la Ley de Salud con el propósito de sancionar
a las autoridades del sector que repriman la producción.
La facultad de decisión en la interrupción del
embarazo, promoción y difusión de los métodos
naturales de control natal, realización de diagnósticos
de salud integral a las mujeres indígenas y creación
de un Sistema Integral de Salud para combatir las secuelas
de violencia intrafamiliar y de violación.
La violencia doméstica es un modelo
de conductas aprendidas coercitivas que involucran abuso físico
o la amenaza de abuso físico. También, pueden
incluir abuso sicológico repetido, ataque sexual, aislamiento
social progresivo, castigos, intimidación y/o coerción
económica.
Debemos lograr que toda esta violencia contra
la mujer sea erradicada, en este Foro debemos alcanzar muchas
metas, pero esta es una de las más loables
Debemos lograr que se permita a la mujer
participe de beneficios de propiedad, igualmente se requiere
de puntos específicos para solucionar los problemas
de pobreza extrema en la que viven las mujeres indígenas.
Además, que se analicen las tradiciones , usos y costumbres
de las culturas étnicas a fin de promover aquellas
que no agredan a las mujeres indígenas.
Para estimular esta promoción, se
debe permitir que las mujeres indígenas y campesinas
tengan acceso a los medios de comunicación y crear
las condiciones para que su desarrollo tenga lugar en un ambiente
de paz.
Por todo esto, esperamos que nuestra participación
en este Parlamento, sea de utilidad para que las mujeres mexicanas
sigamos avanzando en el desarrollo del país.
Termino mi intervención con unas
palabras de Vicente Lombardo Toledano, "si a las mujeres
mexicanas no se les permite subsistir por sí mismas,
desde el punto de vista económico, jamás tendrán
libertad". Mientras las mujeres mexicanas no tengan igual
derecho al trabajo que el hombre, las mujeres mexicanas nunca
alcanzarán su plena autonomía, siempre dependerán
de otros, de los hombres y quien depende de otro, no es libre,
quien depende de un tutor o quien depende de una fuerza social
no puede hablar de independencia.
Por su atención, muchas gracias.
Intervención de la Diputada Martha
Lucia Micher Camarena, a nombre del Grupo Parlamentario del
Partido de la Revolución Democrática.
(subir)
Queridas amigas, diputadas y senadoras de
todos los partidos políticos. Compañeros diputados
que nos acompañan, compañero senador que nos
acompaña el día de hoy. Diputada Isabel Allende.
Diputada Minerva Cavares Miraval. Queridas mujeres, compañeras
de lucha.
Hoy, después de Cuatro Foros Regionales
en nuestro país, Cinco Foros Regionales Históricos,
estamos aquí de nuevo, trabajando, luchando, impulsando
una agenda legislativa. Esta reunión es la conclusión
de lo que trabajamos al interior de los estados, muchas gracias
a las diputadas y a la sociedad civil de los estados que participaron
en estos eventos regionales.
No fue fácil, amigas, desgraciadamente
nos enfrentamos y se agudizaron las contradicciones entre
nosotras, sin embargo, quiero desde esta tribuna ratificar
lo que mis compañeras, todas las mujeres que hemos
luchado en esto podríamos asegurar, lo que dijo Descartes:
"Puedo no estar de acuerdo contigo, pero daría
mi vida para que puedas decir lo que piensas".
Y eso es lo que hemos hecho en este parlamento,
defender el derecho de todas ustedes a presentar su agenda
y hacernos las propuestas que ustedes decidieran, sin embargo,
compañeras, no podemos seguir dialogando de esta manera,
no podemos aceptar la agresión que hemos tenido entre
nosotras, incluso la agresión física que llegamos
a tener.
¿Qué quería seguir
siendo?, ¿qué debería seguir siendo este
espacio?, ¿cómo nació este Parlamento
de Mujeres?, quería y quiere ser siendo un espacio
de diálogo, un espacio de diálogo respetuoso
y tolerante y no un espacio donde, mi verdad, mis creencias
y mi postura personal, fueran las que se impusieran.
Lo que queremos es que la realidad de las
mujeres, la violencia de género, esa que se ejerce
contra nosotras, por ser mujeres. Esta discriminación,
los abortos inseguros, la muerte materna, el VIH Sida, la
vida ingrata de las mujeres migrantes, la vida injusta de
las mujeres indígenas, el derecho a decidir, el consentimiento
informado, el avance del embarazo adolescente, todos esos
temas los pusimos sobre la mesa y, sin embargo, sin embargo
llegamos no a debatir sino a trabajar únicamente sobre
los disensos, y tenemos que seguir trabajando sobre los disensos
pero de manera muy serena, muy respetuosa, para que podamos,
no solamente pedirle al mundo que mire a México por
las mujeres, muertas, asesinadas, ultrajadas y desaparecidas
de Juárez y de muchos lugares en el país.
Queremos que el mundo nos volteé
a ver a las mujeres mexicanas, por la manera en que hemos
resuelto nuestros disensos, por la manera en que hemos avanzado
en el adelanto y en el goce pleno de los derechos humanos
de nosotras, las mujeres.
Sin nosotras, mujeres, no hay desarrollo.
Sin nosotras, mujeres, no hay producto interno bruto. Sin
nosotras, no hay Banco Mundial. Sin nosotras, no hay democracia,
pero si la democracia pierde, perdemos las mujeres.
Nos comprometemos desde aquí, desde
esta tribuna a garantizar, a respetar y a proteger todos los
derechos humanos de todas las mujeres en este país,
especialmente los derechos sexuales y reproductivos que necesitamos
y que ha sido una conquista de nosotras las mujeres.
No puede ser, no puede ser mujeres, que
lo que se ha avanzado en otros países, lo que se ha
legislado en otros países, no pueda legislarse aquí.
Por eso mujeres, nos comprometemos como parlamentarias y parlamentarios
a continuar en la lucha por un presupuesto, por leyes, por
políticas públicas, con visión de género.
Gracias a las fundadoras, gracias Angélica,
gracias compañeras que no están aquí
con nosotras, sin ustedes no podríamos estar aquí.
Gracias Araceli, no podríamos estar aquí y no
podríamos estar aquí tampoco sin la sociedad
civil; gracias por las feministas, por la juezas, por las
alidadas, por todas ustedes que nos han estado acompañando
en esta agenda para sacar adelante un mundo donde veamos a
las mujeres, salgamos de la invisibilidad y por eso, por eso
mujeres, ¡ni un paso atrás!.
Y vamos a trabajar por lo que Rosario Castellanos
nos dijo, nos lo ha dicho y lo vivimos desde todos lo partidos:
"Debe haber otro modo de ser humanas".
Muchas gracias.
Intervención de la Diputada Blanca
Eppen Canales, representante del Grupo Parlamentario del Partido
Acción Nacional (subir)
Muy buenos días compañeras
y compañeros legisladores; investigadoras y académicas;
representantes del Gobierno y de la Sociedad Civil Organizada;
amigas y amigos todos:
Después de cinco reuniones regionales,
por fin nos encontramos hoy en la plenaria de esta VII Reunión
Anual del Parlamento de Mujeres de México. Es el momento
propicio para que todas y todos reflexionemos sobre lo que
hemos aprendido en el camino recorrido, pero más aún
en lo que podemos y debemos realizar para que ninguna mujer
sea objeto de violencia, discriminación y falta de
oportunidades.
A veces parece que mientras más avanzamos
en la lucha hacia la equidad, más cosas faltan por
hacer, más de las que pensábamos, más
de las que nos merecemos las mujeres de México, sus
familias y en general la nación entera; pero que quede
claro, que no daremos marcha atrás de este proyecto
del que estamos convencidas pese a ser un arduo esfuerzo en
el que no sólo están inmersas las causas de
las mujeres.
Como mujeres no sólo pensamos en
nosotras, a la vez somos madres, legisladoras, funcionarias,
campesinas, indígenas, jefas de familia, estudiantes,
lo que representa la doble tarea de luchar.
Sí, efectivamente por las causas
que nos benefician directamente, pero también por las
cosas que están más allá de nuestra condición
de mujeres, por nuestras ideas, nuestros estados, nuestro
trabajo, nuestro país y especialmente por los seres
que amamos.
Coincidimos aquí todas nosotras y
todas, porque estamos comprometidas con nuestro país,
queremos que todas las mujeres de México sean felices,
que no sean discriminadas, que gocen de salud y de oportunidades
para su plena incorporación a la vida nacional, que
se valoren y reconozcan nuestras aportaciones dejando en claro
que no puede haber una democracia plena si las mujeres no
estamos consideradas en la toma de decisiones, en los puestos
de trabajo que nos merecemos.
Nuevamente en este espacio nos encontramos
mujeres de distintas regiones, ideologías y quehaceres,
dispuestas a repensar la situación actual de las mujeres
en la vida nacional y con base en el objetivo de este Parlamento,
discutir, reflexionar y presentar propuestas de ley y definir
las prioridades de las mujeres de los diferentes sectores
sociales y políticos.
Y pese a que de antemano sabemos de nuestras
discrepancias, estamos aquí también, porque
hemos coincidido y hemos arribado a los acuerdos. Gracias
a ello, se está incorporando la perspectiva de género
en el quehacer público, se han ratificado tratados
internacionales y protocolos, se han creado estructuras camerales,
como la Comisión de Equidad y Genero en ambas Cámaras
del Congreso de la Unión.
Otro ejemplo claro lo constituye el hecho
de que sin ustedes, este parlamento no existiría y
tampoco sería el mismo, si en él dejaran de
escucharse todas las voces de ustedes. Mucho se ha dicho,
especialmente por nosotras las mujeres que hemos sido excluidas
por los hombres y por la sociedad, sería lamentable
que las propias mujeres nos excluyéramos unas a otras
y peor aún, nos censuremos.
Por ello, quiero enfatizar el respeto a
las diferentes opiniones, las invito a que trabajemos en las
coincidencias para avanzar en los grandes retos y pendientes
que obstaculizan el avance de las mujeres en todos los campos.
En mi carácter de diputada federal, integrante del
grupo parlamentario de Acción Nacional, hago un llamado
a mis compañeras legisladoras federales, de todas las
comisiones y de todas las fracciones parlamentarias, para
que sumemos esfuerzos para dictaminar lo que está pendiente.
No podemos esperar hasta que nos llegue
una reforma integral y completa al marco jurídico,
mientras eso pasa, las mujeres siguen siendo objeto de violencia,
se les sigue exigiendo que no estén embarazadas para
ser contratadas, son acosadas y se siguen desarrollando estereotipos
que discriminan y fomentan una absurda guerra de sexos que
en nada nos beneficia.
Debemos impulsar dictámenes en los
que exista el consenso, más allá de los colores
y de la propia necesidad de reformar con mayor profundidad
los ordenamientos que ya lo requieren como son la Ley Federal
del Trabajo y la Ley Federal de Radio y Televisión.
Debemos legislar y actuar de acuerdo a las
necesidades propias de las mujeres, de acuerdo a las distintas
etapas de nuestra vida, sin olvidarnos de las niñas,
las mujeres en edad productiva y especialmente, las mujeres
con capacidades diferentes y las adultas mayores.
No nos quedemos en lo global, en lo federal,
en lo agregado, no nos olvidemos de la parte más cercana,
de la familia, la comunidad, el municipio, el estado. Por
eso, considero que hemos tomado la decisión correcta
para que por primera vez el Parlamento se extendiera a los
estados para fortalecer el trabajo conjunto y para que un
mayor número de mujeres pudieran acudir, analizar,
discutir y proponer.
El grupo parlamentario de Acción
Nacional está en la mejor disposición para que
de forma conjunta gobierno y sociedad civil, hagamos de la
igualdad y la equidad una realidad. Por ello, nuevamente hago
un llamado a todas y a todos mis compañeros legisladores
federales, así como a quienes integran los gobiernos
y los congresos locales a sumar esfuerzos y construir acuerdo
en estos retos que no admiten más aplazamiento.
Muchas gracias.
Intervención de la Diputada Margarita
Martínez López, representante del Grupo Parlamentario
del Partido Revolucionario Institucional.
(subir)
Con el permiso de la presidencia, reciban
un cordial saludo quienes integran el presidium, a la Presidenta
de la Bicamaral, la diputada Diva Gastelúm Bajo, el
agradecimiento por haber permitido la regionalización
de este Parlamento. A los compañeros de la bicamaral
igual, con los que hemos trabajado arduamente para que esto
se logrará.
Saludo con afecto y cariño al diputado
Manlio Fabio Beltrones, Presidente de la Cámara de
Diputados, por el apoyo que siempre le ha otorgado a las mujeres.
Gracias.
A Isabel Allende y Minerva Josefina Tavares,
su presencia tan lejos de su patria. Muchísimas gracias.
A la y los delegados que asisten a este
evento reciban mi saludo respetuoso y a las diputadas federales
presentes también, por haberse quedado un día
más en la Cámara.
Saludo también a las y los asistentes
que nos distinguen con su presencia y participación.
El Partido Revolucionario Institucional
ha sido atento a las propuestas vertidas en las seis reuniones
anuales que el Parlamento de Mujeres de México ha llevado
a cabo y, en esta séptima, no será la excepción.
Hemos dado respuesta puntual a las necesidades
de las mujeres que año con año se han dado cita
en esta reunión y han participado en este acto de interlocución
entre el Congreso de la Unión y la sociedad civil.
La postura del Revolucionario Institucional
es y será siempre progresista, nunca regresiva ni intolerante.
Los postulados básicos con los que nos hemos desempeñado,
pugnan por el avance pleno e irrestricto de las mujeres en
México.
Esta Séptima Reunión Anual
del Parlamento de Mujeres de México, ha sido un abanico
de propuestas enriquecedoras que nos darán pauta para
trabajar arduamente en los estados en los que gobernamos.
Es hora de trabajar constante e incansablemente.
Sabemos que la pluralidad de ideas y la
tolerancia al interior del Revolucionario Institucional, es
y será siempre el motor de las transformaciones que
México requiere. No seremos factor de rompimiento de
ninguna índole en el avance que las mujeres necesitamos.
Hemos promovido el diálogo y el debate,
privilegiando en todo momento el análisis informado
y responsable desde una perspectiva de género objetiva
y progresistas, no movidos por actos revanchistas ni viscerales
que en nada benefician a la sociedad.
Nunca seremos factor de incisión
en los temas sustantivos de las mujeres. Conocemos la realidad
social y la problemática que vivimos las mujeres de
México y escuchamos las propuestas que ustedes, la
ciudadanía, nos plantean para solucionar esos problemas.
En una actitud responsable, respetamos los
puntos de divergencia que existen entre las distintas ideologías
que se muestran; sin embargo, en un ánimo de avanzar
significativamente en los temas prioritarios, buscamos un
punto de equilibrio entre las posturas polarizadas.
La regionalización del Parlamento
de Mujeres de México ha sido una decisión atinada
que el Revolucionario Institucional promovió, porque
creemos que para conocer a fondo las necesidades de las mujeres
debemos escuchar muchas voces, sus voces en sus lugares, donde
vienen, de donde son, donde nosotros tenemos que partir para
poder estar aquí y trabajar por ustedes.
De las mujeres campesinas, empresarias,
amas de casa, trabajadoras y en general de todos los sectores
de la sociedad y de todas las edades, a fin de enriquecer
nuestra visión y en un espíritu progresista,
vayamos por el camino que la ciudadanía nos marcó.
Los foros regionales de Nayarit, Michoacán,
Nuevo León, Chiapas y Puebla, nos enseñaron
que debemos seguir acercándonos a las mexicanas de
todos los rincones sin distingo de origen e ideología,
porque los derechos de las mujeres no tienen ni deben tener
filiación partidista.
Las cinco reuniones regionales previas de
este Parlamento nos dieron un importante aprendizaje. Tuve
la oportunidad de ser coordinadora de la región con
sede en Nuevo León y fue enriquecedora. La respuesta
de la ciudadanía fue por encima de las expectativas.
Muchas mujeres y hombres estuvieron pendientes
de este evento y participaron activamente con sus ponencias
en las que vertieron propuestas que impactan directamente
en las legislaciones federales y estatales, así como
en los planes y programas de trabajo de la Federación,
estado y municipios.
El Parlamento de Mujeres de México
surgió como una necesidad de escuchar las voces de
mujeres que promovieran modificaciones sustantivas a la legislación
federal -y ahora va más allá- haciendo en los
tres órdenes de gobierno y en los tres Poderes de la
Unión.
No todo ha sido fácil. Los costos
para la realización de estos eventos han sido altos;
más sin embargo los asumimos con la responsabilidad
y compromiso que esto implica.
Para nadie es un secreto que a pesar de
los avances logrados, debemos duplicar nuestros esfuerzos
para contribuir al pleno reconocimiento, ejercicio y goce
de todos los derechos humanos de las mujeres, porque la equidad
de género sigue siendo en nuestro país una asignatura
pendiente en la que debemos sumar esfuerzos.
En tal sentido, continuemos trabajando unidas
y unidos, privilegiando el diálogo y los consensos
para que el Parlamento de Mujeres de México siga siendo
el instrumento para que en todos los ámbitos de la
sociedad, penetre la perspectiva de género y esto refleje
en las acciones de los diversos sectores sociales.
La transversidad de la perspectiva de género
es nuestra meta, tengamos la madurez y la sensibilidad suficiente
para comprometernos y lograrlas dejando de lado posturas personales
o de grupo. Ese es nuestro compromiso, trabajemos desde los
espacios en los que nos encontramos para que el reconocimiento
de los derechos humanos y la ciudadanía plena de las
mujeres, sea una realidad palpable.
El Parlamento de Mujeres de México
no es propiedad de ningún grupo, ni rehén de
nadie; mantenerlo y perfeccionarlo es nuestra responsabilidad.
¡Mujeres, ni un paso atrás!
Gracias.
Intervención de representantes de
la sociedad civil:
Intervención
de Claudia Rosas Ríos de la Red de Mujeres Unimos,
Chiapas. (subir)
Muchos días, muchas mujeres nos despertamos
y empezamos a soñar. Empezamos a soñar en esa
sociedad, en ese mundo en el que todos queremos vivir. En
esa sociedad en donde haya justicia; en donde haya equidad;
en donde haya paz; en donde haya armonía porque hay
oportunidad para todas y para todos por igual.
En primera instancia quiero agradecer la
oportunidad que se nos da de que se nos escuche; de que nuestra
voz llegue a este escenario en el que estamos frente a nuestros
legisladores; frente a los representantes populares, quienes
buscaron el voto del pueblo y están acá para
representarnos y para luchar por nuestros intereses colectivos,
más allá de cualquier ideología de partido;
más allá de cualquier diferencia debemos unirnos
todas para proponer, para que nuestra voz como mujeres que
somos del pueblo, sea escuchada, sea tomada en cuenta y demandemos
también mayor justicia y mayor presupuesto al gasto
social; mayor presupuesto a la educación, a la salud,
al empleo.
Porque creo que solamente así podemos
conseguir que vayamos avanzando en la justicia social y en
ese mundo en el que soñamos, en ese mundo en el que
queremos vivir.
En primera instancia manifestamos como grupo
nuestro compromiso con el fortalecimiento de nuestras instituciones
públicas y con su quehacer, el cual ha abierto espacios
de interlocución con la ciudadanía, como precisamente
este foro Parlamento de la Mujer.
Reiteramos la importancia del diálogo
propositivo, respetuoso, incluyente y equitativo, como un
medio para impulsar esa democracia participativa. Por ello
nos corresponsabilizamos con la democracia como forma de vida
sustentada en los valores que le dan identidad a los pueblos.
Creemos que el espíritu del Parlamento,
de impulsar el análisis, el diálogo, el diagnóstico
para lograr una agenda temática por la equidad entre
hombres y mujeres, es necesario para la superación
de las asimetrías y de los rezagos existentes en nosotras
las mujeres.
Por ello reconocemos la labor desempeñada
de las mujeres, que trajeron a la mesa de discusión
la problemática de nosotras las mujeres de México
e inicialmente nos sentimos representadas por ellas, pese
a todo.
Sin embargo, como se advierte, de estos
parlamentos regionales algunas de las propuestas planteadas
no son las adecuadas para dar una solución de fondo
y reflejan una visión parcial de las necesidades de
las mujeres en nuestro país toda vez que se redujo
a una agenda generista.
El resultado de los parlamentos regionales,
demuestra que muchas veces no se nos representa. Nuestra propuesta
es integral e integradora a la identidad de la mujer desde
su persona como ser humano, desde su familia, desde su entorno…
(aplausos)… y consecuentemente, en su impacto en la
sociedad.
La agenda generista es una agenda individualista
que rompe, confronta, divide y anula al hombre y a la mujer.
Esta propuesta divide a las mujeres en su naturaleza de su
realidad, es una agenda ideológica únicamente.
Reconocemos la urgencia de avanzar en los derechos de la mujer
y creemos que estos parten del reconocimiento de su dignidad
como persona humana trascendente.
Y creemos y trabajamos, y como dice Sartre,
nos comprometemos para trabajar y promover las condiciones
equitativas entre hombres y mujeres. Superar todo tipo de
cultura que violente la dignidad pero también nos creemos
capaces de asumir responsabilidades y por eso hablamos de
la promoción de los derechos y de los deberes.
Reiteramos nuestro compromiso por el fortalecimiento
de las instituciones mexicanas, esto nos ha llevado a buscar
ocupar nuestro lugar en cada uno de los espacios de interlocución
con nuestras autoridades, quienes nos representan y queremos
que nos incluyan en la disposición, en la elaboración
de las leyes queremos que nos incluyan porque nosotras somos
las directamente beneficiadas o directamente perjudicadas
con las decisiones que se toman acá arriba y esa verticalidad
debe de perderse, debe de unirse el pueblo y levantar la voz
para que seamos tomadas en cuenta.
Nos corresponsabilizamos en la institucionalización
de la democracia como forma de vida sustentada en valores
y en la cual también figura la identidad de los pueblos
sustentados en la dignidad de la persona humana.
Reconocemos en el espíritu que creó
este Parlamento de Mujeres como una tarea vital para impulsar
el estudio, el análisis, el diálogo, el diagnóstico
para lograr una agenda temática por la equidad entre
hombres y mujeres para la superación de esas asimetrías
existentes, así como los rezagos de la mujer.
Comprendemos además que el Parlamento
debe modificarse para formar parte de los mecanismos de rendición
de cuentas hacia el pueblo.
Agradezco nuevamente su atención,
y sigamos unidas pues como mujeres para construir esa sociedad
que queremos, con justicia y con paz.
Muchas gracias.
Intervención
de Isabel Gómez López, de la organización
"La mujer hace la fuerza” de Chiapas. (subir)
Muy buenas tardes a todas las compañeras,
hermanas y hermanos que se encuentran aquí con nosotras.
Agradezco mucho a las legisladoras compañeras que me
dieron espacio.
Yo creo que es el momento. Hay compañeras
que ya mencionaron que este Parlamento, donde estamos conjuntando
todas las propuestas que hemos trabajado desde los rincones
de donde hemos venido, de las cinco regiones que trabajamos,
compañeras, yo creo que vamos a trabajar mucho.
Vamos a seguir adelante y no vamos a dar
un paso atrás, lo que veo allá que dice la letra,
porque nosotras las mujeres tenemos un largo camino para caminar
y hemos caminado mucho; no es la primera vez que estamos.
Por eso yo agradezco a las compañeras
que nos están dando un espacio para participar. Yo
enfoco más a las comunidades indígenas porque
yo soy una mujer indígena que hablo en tzeltal. Mi
organización es "La mujer hace la fuerza"
(Tean tzetic yaya yip (?) significa en tzeltal).
Yo creo que aquí no estamos todas
las que hemos venido trabajando desde nuestras comunidades.
Aquí no estamos todas presentes, pero lo importante
es que ya están aquí nuestras propuestas. Aunque
venimos representando nada más a nuestros estados,
nuestras comunidades, pero gracias a la propuesta del Parlamento
que lo llevaron a las regiones.
Yo creo que es la primera vez porque nunca
he escuchado, es la primera vez que bajó a las regiones.
Y por eso creo que nosotras, compañeras, vamos a seguir
trabajando por la equidad de género porque en las comunidades
indígenas existe el machismo, no hay equidad, hay discriminación,
hay injusticia en las comunidades indígenas. Y no solamente
en las comunidades indígenas, también en las
rurales, en las urbanas. Las amas de casa sufrimos de eso,
compañeras.
Pero también quiero retomar acá.
Aquí en la legislación que lo retomen, que lo
plasmen, que lo traduzcan todas las propuestas que hemos trabajado.
Hay muchas convenciones nacionales, internacionales.
Por ejemplo, el 169 de la OIT, qué
dice ahí. Habla del derecho de los pueblos indígenas,
pero sin embargo no se está cumpliendo. Qué
hay en las comunidades indígenas.
Yo hablo más del estado de Chiapas
porque yo soy del estado de Chiapas y vengo de una comunidad
donde está lleno de ejército nada más,
donde las mujeres estamos muriendo de enfermedad, compañeras,
donde las mujeres no tenemos educación, donde las mujeres
caminamos 12 horas para llegar hasta la cabecera municipal.
Eso es lo que yo quiero. Que se plasme en
la ley el derecho de los pueblos indígenas. Porqué
solamente está escrito y no se está llevando
a cabo, no se está respetando. Eso es donde queremos
las mujeres indígenas y por eso yo vengo acá.
Tal vez hay compañeras que no están
de acuerdo, pero yo veo que aquí hay caras que sí
están de acuerdo, compañeras.
Yo creo que ya no se vale. Yo creo que es
importante que hay respeto porque estamos buscando la equidad
e igualdad, que no haya discriminación. Eso es lo que
estamos buscando.
Hablo de mi persona. Llegué aquí
con trabajo. No tengo apoyo que me avale para llegar a esta
tribuna. Eso es lo que yo quiero decir. Que no haya distinción
ni porque soy indígena que no me permiten participar.
Y por eso yo les agradezco a las diputadas aquí presentes
que me dieron este espacio.
Pero desde mi región no tuve quién
me respalde para venir acá. Y fui nombrada como delegada
de la Mesa 4, de la participación política,
pero sin embargo no está reconocida. Eso lo quiero
señalar aquí en esta tribuna.
Otra cosa quiero tocar. Hay compañeras
que ya dijo: "Ya no queremos más muertas de las
compañeras mujeres, especialmente en Chihuahua. "
Pero en todo México y en todo el mundo ya no queremos
más muertas. No queremos más discriminación
hacia las mujeres. Que seamos mujeres indígenas, mujeres
populares, mujeres mestizas, mujeres maestras, mujeres profesionistas,
todos somos igual ante la ley.
Para terminar mi participación, hoy
es 18 de marzo, que es el Aniversario de la Expropiación
Petrolera y hoy las mujeres decimos: "No a la privatización".
Eso es lo que yo quiero dejar aquí.
Muchas gracias.
Intervención
de Manlio Fabio Beltrones Rivera Presidente de la Mesa Directiva
(subir)
Respetada diputada Diva Hadamira Gastelum,
Presidenta de la Comisión Bicamaral del Parlamento
de Mujeres, señora senadora Araceli Escalante Jaso,
Vicepresidenta también de esta Comisión Bicamaral;
saludo con enorme afecto a mi amiga la diputada Marcela González
Salas, que es Vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara
de Diputados; amigas diputadas y senadoras; distinguidas invitadas
extranjeras; distinguidas damas parlamentarias:
Saludo con especial afecto, muy especial
afecto, a todas las mujeres que integran el Parlamento de
Mujeres de México.
Su entusiasta presencia en este recinto
parlamentario da vida a ese espléndido escenario que
es muestra de la rica diversidad ideológica partidista
que representan las mujeres mexicanas y que aquí es
patente en cada una de sus expresiones.
Agradezco mucho, de verdad, la invitación
que me formularon para acompañarlas en el inicio de
los trabajos de su Parlamento, que es un evento conquistado,
lo sabemos todos nosotros, a pulso con el trabajo tesonero
y visionario de todas ustedes, por eso aprecio en todo lo
que vale, que me reciban en este espacio suyo que construyeron
para la reflexión, para la reflexión común,
para el abordamiento compartido y solidario de los temas que
son motivo de su preocupación, pero que son compromiso
de todos, porque estoy convencido que los derechos de la mujer
y su eficaz ejercicio que los deben acompañar, siendo
suyos, deben ser también, sin embargo, responsabilidad
de todos.
La dinámica del cambio a favor de
la presencia y reconocimiento de las mujeres en México
es reciente, parece increíble, así lo hemos
pensado siempre, que hace poco más de 50 años
a las mujeres no se les reconociera su derecho a votar ni
a ser votadas. Tuvieron una presencia insignificante también
en ese tiempo en el mercado laboral. Vivieron en una condición
de rol secundario en el hogar y por ende en la sociedad y
fueran sujetas de leyes no solamente discriminatorias sino
de oprobio, como las normas civiles que obligaban a las mujeres,
y ustedes recuerdan muy bien, las obligaban a recabar el permiso
formal de sus maridos para poder trabajar. Eso no es hace
mucho tiempo. Cinco décadas de cambio, cambio paulatino
pero constante, de avance en la ruta reivindicadora de las
mujeres que hoy nos permite destacar las diferencias.
Recordemos que mientras en la XLII Legislatura,
aquella que se dio de 1952 a 1955, solo una mujer, solo una
mujer: doña Aurora Jiménez de Palacios, ocupó
curul como la primera de su género. Representando entonces
menos del 1 por ciento de los 162 diputados de esa Legislatura.
Hoy en día 124 compañeras,
casi el 25 por ciento comparten espacio, proyecto y trabajo
parlamentario en este recinto, que es sucedáneo de
aquél histórico de Donceles. Es importante el
avance, porque es importante los trabajos que ustedes llevan
a cabo para que posteriormente esto se refleje todavía
de mejor manera.
¡Y es a través del trabajo
paulatino de ustedes en estos espacios parlamentarios como
se va a lograr conciliar!
Qué diferencia también entre
buenas partes del Senado, pero es importante todavía
que avancemos hacia mejores estadios de desarrollo y de presencia
de la mujer, en donde se deciden los cambios del país.
La última década nos ha testimoniado
también todo este espacio que han ustedes ido ganando
e ido ganando bien. Lo ganan también en otros espacios
en donde todavía, aún cuando hay insatisfacciones
hay necesidades que tenemos que abordar.
Sin embargo, como ustedes mismo lo expresan,
no obstante esos avances aunque mínimos importantes,
hay que decirlo, el notorio incremento en la cantidad de mujeres
en el mundo laboral y profesional no se ha reflejado en la
misma proporción en los cargos de autoridad, en los
cargos de autoridad de las principales organizaciones políticas
y económicas del país. En los niveles más
altos de las ocupaciones catalogadas como de funcionarios
y "directivos", entre comillas, en los sectores
público, privado y social el porcentaje de la participación
femenina apenas alcanza el 16 por ciento y ahí es donde
tenemos que abordar también nuestro trabajo y nuestra
dedicación.
Las mujeres enfrentan hoy una nueva etapa
de su lucha a favor de la equidad entre géneros, con
la conciencia de que la equidad en el género implica
un cambio de concepción de los roles asignados por
la sociedad tradicional que parte de un modelo de vida en
el que es requisito indispensable redefinir el papel no solo
de las mujeres, sino también de los hombres. Y eso
hay que decirlo de esa manera.
Este es un supuesto básico en el
que debemos coincidir, coincidir para entender que el reclamo
de la equidad de género no se traduce en una lucha
de las mujeres contra el sexo opuesto o al revés, ni
de confrontación directa, sino en la convicción,
libremente asumida, de que las mujeres desean ejercer su libertad
bajo condiciones de igualdad; igualdad real respecto de los
varones para potencializar sus cualidades, virtudes y ventajas.
Ese es el propósito que debe de animarnos
para abordar este reto con enorme responsabilidad.
Está claro que en esta perspectiva
corresponde a un cambio de fondo en estos roles asignados
por la sociedad tradicional, es un cambio profundo, de idiosincrasia,
que no puede concretarse de la noche a la mañana, un
compromiso firme a favor de la lucha de las mujeres, para
necesariamente por una reforma educativa que modifique el
modelo, que es fundamentalmente transmisor de valores, para
propiciar que en el proceso educativo la perspectiva de equidad
de género esté presente y se transmita una cultura
de respeto a la igualdad real del hombre y la mujer de la
sociedad, a partir de los lugares donde se forma el carácter
y se da el contenido a la visión axiológica
que nos identifica y ésta es la familia y la escuela.
Por eso celebro este evento, este evento
que no debe verse como un esfuerzo aislado, sino como el eslabón
de una cadena que es el conjunto de acciones que dan cuerpo
a su lucha.
El Parlamento de las Mujeres es un espacio
fundamental para que ustedes, las mujeres de todos los estratos
sociales, de posiciones ideológicas, de niveles de
educación, tengan la posibilidad de expresar los problemas
y necesidades que enfrentan en virtud de su condición,
pero también para proponer alternativas posibles de
solución.
Qué bueno que estamos aquí,
qué bueno que es este recinto en donde podemos nosotros
ejercer el sano ejercicio de la deliberación y el debate.
Qué bueno que es aquí en este recinto, donde
tenemos la magnífica oportunidad de dialogar y de dialogar
civilizadamente entre quienes pensamos distinto, pero tenemos
objetivos comunes, qué bueno. Qué bueno que
es aquí en este recinto, en donde podemos descubrir
nuestros disensos y nuestras coincidencias, pero también
que es aquí donde podemos procesarlas democráticamente,
y qué bueno que son ustedes de manera importante quienes
están haciendo ese esfuerzo hoy en día y vienen
a prestigiar aquí la Cámara de Diputados.
Muchas gracias.
Intervención
de la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Patricia
Espinosa Torres: (subir)
Buenas tardes a todas y a todos los compañeras
y compañeros aquí presentes.
Con su permiso, a la Diputada Federal, Diva
Hadamira Gastelum Bajo, Presidenta de la Comisión Bicamaral,
a la Senadora Araceli Escalante Jasso, Vicepresidenta de la
Comisión Bicamaral, a las Senadoras y Diputadas integrantres
de la misma. Señoras y señores Legisladores
Federales, Locales, Delegadas y Participantes del Parlamento
de Mujeres, Mujeres de de organizaciones de la sociedad civil
invitadas internacionales, compañeros de los medios
de comunicación.
Felicito a la Comisión Bicamaral
por llevar al Parlamento de Mujeres de México a cinco
regiones del país: Nayarit, Morelia, Nuevo León,
Chiapas y Puebla, fueron sede y escenario de un espacio de
interlocución con la sociedad civil, que ininterrumpidamente
desde hace siete años, se abrió para reformar
el marco jurídico nacional y ampliar la ciudadanía
de las mujeres.
En las cinco regiones fue notoria la participación
acuciosa, plural y entusiasta de mujeres que, por su confluencia
mostraron la creciente expectativa generada a partir del parlamento,
fruto del pacto entre mujeres, y su legitimidad como mecanismo
para establecer las prioridades de la agenda de género
para los próximos años.
El Instituto Nacional de las Mujeres celebra
que de este parlamento salgan las prioridades por atender
desde la legislación, del compromiso mutuo y de colaboración
entre ámbitos de gobierno, poderes del Estado y la
sociedad civil. El ejercicio pleno de las mujeres depende
de nuestra capacidad para sumar esfuerzos, articular acciones
y recursos para así potenciar resultados.
Nos encontramos en un momento decisivo para
fijar rumbo y para consolidar los logros alcanzados hasta
ahora a favor de las mujeres. Es tiempo de reconocer que existe
un piso común para todos, que permite trascender dinámicas
paralizantes en la búsqueda de mejores condiciones
de vida de las mujeres, esto implica necesariamente el irrenunciable
ejercicio de nuestros derechos fundamentales, ahora, en 2005,
es tiempo de reflexionar por el camino recorrido.
Es tiempo de mirar en retrospectiva para
evidenciar los significativos avances alcanzados por las mujeres,
es tiempo de hacer justicia con la memoria y rescatar etapas
cruciales que incubaron e hicieron crecer los derechos y las
libertades que hoy más mujeres disfrutamos, como fue
hace 30 años la Primera Conferencia Internacional de
la Mujer y la Adopción de la Plataforma de Acción
de Beijing hace una década.
Hace cuatro años en respuesta a una
de esas esperas prioritarias de Beijing y derivado de la confluencia
entre las organizaciones de mujeres, el Poder Legislativo
y el gobierno del Presidente Fox se creó el Instituto
Nacional de las Mujeres. Estas son referencias obligadas de
las tradiciones que las mujeres hemos logrado, ésta
es la historia de los pactos entre mujeres de la sociedad
civil y representantes de todos los órdenes de gobierno:
el derecho de todas las mujeres a gozar de todos nuestros
derechos, a la salud integral, al trabajo, a la educación,
a una vida sin violencia, a la autonomía, a la libertad,
a participar de las decisiones, no debe ni puede estar sometido
a dudas o a resistencias y menos aun desde las mujeres mismas.
Bajo estas premisas, el Presidente Vicente
Fox, desde el inicio de su gobierno, impulsa una política
para hacer que se hagan efectivos estos derechos en congruencia
con los compromisos internacionales signados, especialmente
en cuanto a la eliminación de la discriminacióny
el logro de la igualdad de género.
Una muestra de ello, fue la posición
de México durante el 49 período de sesiones
de Naciones Unidas, celebrado recientemente en Nueva York,
para ratificar su compromiso con la Plataforma de Acción
de Beijing.
La Plataforma seguirá vigente en
nuestro país, con base en la legislación nacional,
como el marco que oriente, diseño y aplicación
de programas y políticas para eliminar la discriminación
y habilitar a las mujeres en su calidad de ciudadanas.
Ratificamos también la importancia
que tiene la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer
y su protocolo facultativo, para resguardar y garantizar los
derechos humanos de las mujeres.
En el marco de dicha evaluación internacional,
sobre el cumplimiento de la Plataforma de Acción de
Beijing y de los mecanismos para impulsar el avance de los
mujeres, hay que destacar que en octubre de 2004, fue aprobado
el Estatuto de Seguimiento de la y/de Implementación
de la Convención de Belén do Pará, que
reforzará la colaboración y las medidas de acción
en cada uno de los países de la región, además
de obligar a la rendición de cuentas y resultados para
eliminar la violencia contra las mujeres.
México impulsó fuertemente
esa iniciativa, como parte de su vocación hemisférica
y con el respaldo del gobierno, en el Programa por una Vida
sin Violencia, se contemplará un subsistema para el
seguimiento nacional de estos resultados.
Ante la CEDAW y la Convención de
Belem do Pará, debemos seguir cumpliendo de manera
sistemática con nuestra responsabilidad y presentar
informes y avances de manera periódica. De igual manera,
el consenso de México emanado de la Novena Conferencia
Regional Sobre la Mujer de América Latina y El Caribe,
fue nuestro principal aporte regional a la evaluación
de avances de Sistema de Naciones Unidas.
Hace cuatro años, el Inmujeres asumió
el mandato jurídico y la obligación como gobierno,
de ejecutar la coordinación permanente para asegurar
la transversalidad de la perspectiva de género.
El pasado 8 de marzo, entregamos al titular
del Ejecutivo Federal el informe de labores del Instituto
Nacional de las Mujeres y los resultados en el cumplimiento
del Programa Nacional de Igualdad de Oportunidades y No Discriminación
Contra las Mujeres y en este momento me permito hacer entrega
a la mesa de la Comisión Bicameral del IV Informe de
Labores, al mismo tiempo de avances de ejecución del
Instituto Nacional de las Mujeres. (Aplausos)
Nuevamente, hoy rendimos cuentas ante la
sociedad y ante representantes del Poder Legislativo sobre
las acciones y avances institucionales que dan sostenibilidad
a la agenda de género como un compromiso de estado.
La responsabilidad de cambiar la situación
de las mujeres, ha sido asumida por el Gobierno del Presidente
Fox y por una amplia red que participan en los gobiernos de
las entidades federativas, en los municipios, en el Poder
Legislativo, Federal y Locales y en los organismos del sector
social y público.
Para ello, el Inmujeres creó y ha
dado permanencia a mecanismos de vinculación, de coordinación
y de medición de impactos que involucran la participación
de todos estos actores. Destaco entre ellos el Programa de
la Transformación de la Cultura Institucional, el Fondo
para el Fortalecimiento de Instancias de las Mujeres en los
Estados y Municipios, el Modelo de Equidad y Género,
el Fondo Proequidad, este último que ya salió
su cuarta emisión, ha constituido en una alternativa
para el desarrollo de proyectos orientados al logro de la
equidad de género en grupos o regiones de atención
prioritaria que no cuentan con apoyos de programas sectoriales.
A través del Programa Nacional por
una Vida Sin Violencia, funciona la línea telefónica
Vida Sin Violencia de orientación gratuita las 24 horas
todos los días del año.
Se impulsa el apoyo a la Red Nacional de
Refugio para Mujeres, conformadas ya por 34 refugios en 24
estados y cuenta con el subsistema de seguimiento nacional
ya mencionado.
Para formular políticas y programas
adecuados para el combate a la violencia contra las mujeres,
aplicamos la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de
las Relaciones en los Hogares, indispensable para abordar
y enfrentar el problema de la violencia en los hogares y contra
las mujeres.
El compromiso del Gobierno Federal con las
Mujeres, gradualmente se ha ampliado a través de una
mayor y mejor asignación de recurso propiciando las
condiciones necesarias para habilitar a las mujeres como ciudadanas.
El Programa Oportunidades, Arranque Parejo
en la vida, el Seguro Popular, las Casas de Salud para Mujeres
en las Zonas Indígenas, las Becas de Estudio, el Centro
Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva,
la Modificación de la Norma Oficial Mexicana Sobre
Servicios de Planificación Familiar, expresan el interés
primordial del Gobierno por atender las necesidades de la
mujeres desde el enfoque de respeto y guarda de los derechos.
De igual manera, la política social
de México incorpora las necesidades de las mujeres
en situación de pobreza mediante acciones del Programa
Hábitat que contribuyen al desarrollo de sus capacidades,
facilitan el desempeño laboral y mejoran un poco su
calidad de vida.
Respetable asamblea, aún son muchos
los obstáculos, la discriminación y la violencia
que asolan el camino de las mujeres hacia una mejor vida y
al ejercicio de su ciudadanía. No vamos a mirar hacia
atrás, vamos a redoblar esfuerzos, a defender los avances
para consolidar la igualdad y equidad de género.
Seguiremos impulsando estrategias que propicien
cambios sociales, económicos, políticos y culturales
que favorezcan la situación de las mujeres incidiendo
en las plataformas de los partidos, en las agendas legislativas
y consolidando los espacios desde que la igualdad de género
se perfila como una misión de estado.
Las Comisiones de Equidad y Género
en los Poderes Legislativo, Federal y Locales, los Institutos
de las Mujeres en el Ejecutivo Federal y en los Estatales,
el Parlamento de Mujeres que hoy nos reúne, son muestra
tangible de lo logrado. A diez años de Beijín,
la creación y el fortalecimiento de estos mecanismos,
han reforzado la capacidad del Estado Mexicano para lograr
los objetivos de la plataforma de acción.
El conjunto de avances lo encarnan además,
miles de ciudadanas que han aprendido a superar el victimismo
y las redes de solidaridad y acción para con las mujeres
excluidas del ejercicio de la ciudadanía. La conciencia
que las mujeres han adquirido respecto a sus propias fuerzas,
capacidades y al ejercer en las últimas dos décadas
sus derechos sociales, civiles y políticos, es una
herramienta poderosa que hace de los avances una realidad
irreversible.
Por ello, desde el Instituto Nacional de
las Mujeres afirmamos que no vamos a mirar hacia atrás
ni añorar modelos que el peso del tiempo y la evolución
de la historia, del conocimiento y de las instituciones democráticas
se han encargado de superar. No vamos a desperdiciar esfuerzos,
recursos y espacios, mirando hacia atrás. Debemos lograr
que todos estos avances se repliquen en la vida cotidiana
de las mujeres migrantes, de las mujeres indígenas,
las trabajadoras del hogar y todas aquellas que se encuentran
en condiciones de vulnerabilidad. Me sumo al llamado a la
concordia hecha por las legisladoras que me antecedieron.
Amigas legisladoras y amigas de la sociedad
civil, con todo respeto permítanme hacer un llamado
para rescatar y sostener los espacios de dialogo ya conquistados.
No hace mucho tiempo los consensos nos llevaron a lograr avances
importantes para las mujeres como la legislación para
sancionar y atender la violencia en la familia, en la materia
electoral, en el impulso de políticas públicas
con perspectiva de genero en todo el país y en muchos
temas más.
Tiene que quedarnos claro que nadie ni persona
ni grupo ni partido, puede adjudicarse el tema como propio.
La lucha por la defensa de los derechos de las mujeres es
patrimonio de todas, patrimonio de todas las mujeres, sin
importar su origen ni creencia ni filiación.
Por eso, ceder el paso a la polarización
entre posiciones aparentemente irreconciliables, pone en riesgo
avances y quebranta la gobernabilidad democrática.
Estoy segura que en muchos temas, por no decir en todos, podemos
impulsar acciones comunes en materia de prevención
y promoción de la salud integral de las mujeres, incluyendo
la salud sexual y reproductiva, en el tema de educación,
en el tema laboral, en el tema de familia y en todos aquellos
temas que encontramos aparentemente diferencias.
No permitamos que la coyuntura política
en 2005, cruzada por aires de confrontación e intolerancia
contamine nuestra lucha, la lucha de miles de mujeres que
nos antecedieron y de las cuales nos tenemos que sentir orgullosas.
Tenemos que revisar las diferencias, tenemos que identificar
los nudos que marcan la atención y encontrar los vasos
comunicantes que nos unen en torno a nuestra agenda común,
sólo así vamos a avanzar.
No olvidemos que el objetivo fundamental
es el avance de las mujeres de ¡todas las mujeres mexicanas!,
a eso debemos nuestro mejor empeño, nuestras acciones
y los resultados. No olvidemos que en pleno Siglo XXI, las
mujeres todavía arriesgan su integridad física
e incluso su vida por el sólo hecho de ser mujer, por
el sólo hecho de expresar su deseo de tener derechos.
En México las mujeres hemos logrado
que los recursos públicos estén a disposición
del dialogo, del debate, del intercambio, a disposición
de las mujeres que desde diversos origines y con diferentes
posturas tenemos la libertad de discernir, de trazar objetivos
y metas que la nación hace suyas. Una libertad de la
democracia que gozamos y de la que aún estamos aprendiendo.
Si no trascendemos dinámicas de descalificación
e intolerancia, estaríamos traicionando los espacios,
los recursos y en este caso la máxima tribuna del país,
que privilegiadamente tenemos para avanzar en el desarrollo
de nuevas reglas y fórmulas de trabajo en la pluralidad.
Un Estado democrático supone la igualdad de condiciones
para diversas aspiraciones y la libertad de elecciones para
iguales opciones.
Los retos ahora incluyen crear alianzas
que atraviesan los desencuentros y las diferencias entre las
mujeres. La comprensión de las diversidades y de sus
implicaciones, el esfuerzo por entender a las otras en una
mirada mutua, son herramientas para crear y consolidar los
derechos inalienables de las mujeres.
Los retos implican también reforzar
la transversalidad, consolidar los sistemas de información
y verificación del cumplimiento de acciones y la evaluación
del impacto diferenciado entre hombres y mujeres en cada programa,
política y acción, de las administraciones públicas.
En el marco del federalismo consolidar la
red de coordinaciones con las autoridades estatales y municipales,
para impulsar políticas a favor de las mujeres y la
equidad de género, así como la integración
a un sistema estatal de indicadores de género en todas
las entidades federativas.
Asimismo, afianzar la vinculación
con las organizaciones públicas, privadas de la sociedad
civil, especialmente con el Movimiento de Mujeres, cuya participación
es imprescindible para superar la desigualdad y la discriminación
en contra de las mujeres.
Recordemos que el objetivo del Parlamento
consiste en impulsar propuestas de ley en apego a los derechos
de las mujeres reconocidos en la Legislación Nacional
y los acuerdos internacionales firmados por México.
No perdamos de vista los alcances y el impacto que el Parlamento
puede tener en la vida de las mujeres.
Solicito aquí, respetuosamente, a
todas las legisladoras como responsables de la formulación
del marco jurídico para la protección y defensa
de los derechos de las mujeres, a sacar adelante las reformas
imprescindibles que apremian, como es la reforma laboral que
prohíba el certificado de no gravidez y cualquier discriminación
ubicada entre las principales recomendaciones de la CEDAU.
La reforma en la legislación electora,
para hacer efectivo el umbral del 30 por ciento en la equidad
de género en todos los espacios legislativos.
En la reforma educativa al artículo
3º. constitucional y a la Ley de Planeación para
dar mayor certeza jurídica a los programas con perspectiva
de género.
Yo invito a las legisladoras y también
a los legisladores, para que de manera breve insistan en que
la iniciativa de reforma a la Ley Laboral se apruebe, por
lo menos en materia que mejore la condición de las
mujeres. Si no logramos este avance, las mujeres trabajadoras
van a seguir padeciendo la inequidad y la discriminación.
Estas son sólo algunas de las reformas
pendientes para lograr un marco jurídico acorde con
los tratados internacionales para el avance de las mujeres.
No perdamos de vista que ha llevado más de 30 años
tener instrumentos de relevancia política e impacto
internacional, como son la Plataforma de Acción de
Beijing, la CEDAU y el consenso de México.
Los pasos que debemos dar hacia delante,
consisten justamente en lograr, en hacer efectivos todos y
cada uno del conjunto de sus postulados en la vida de todos
los mexicanos.
No perdamos de vista esta búsqueda
y esa lucha por estos logros y sólo así podremos
decir que vamos a vivir en un México justo y equitativo
para todas las mujeres.
Muchas gracias.
Diputada Isabel Allende Bussi, Presidenta
de la Comisión de Relaciones Exteriores y de Familia
de la Cámara de Diputados de Chile.
(subir)
Quiero estas primeras palabras queridas
amigas; compañeras; legisladoras mexicanas:
Agradecerles esta invitación, agradecerles
como señalaba aquí la compañera, mi agradecimiento,
el agradecimiento de muchos chilenos y latinoamericanos que
en los momentos difíciles, cuando perdimos la democracia
y cuando se perseguía políticamente a nuestros
compatriotas y a sus otros latinoamericanos, encontraron en
este país tierra generosa que abrió sus puertas;
encontraron una segunda patria y pudieron rehacer sus vidas.
Una vez más, gracias por esa solidaridad.
¡Gracias querido México!
Quisiera además señalarles
que agradezco la oportunidad, gracias a la invitación
que se nos formulara, a la comisión bicameral del Parlamento
de Mujeres de México, porque es la primera vez que
asisto a una reunión de estas anuales que el Parlamento
de Mujeres de México lleva a cabo.
Y quiero decirles que lo que ya he logrado
escuchar me ha permitido darme cuenta que ustedes han sido
un instrumento muy importante. Y lo digo como legisladora.
Nosotros no tenemos, siendo bicamerales
también, no tenemos una comisión bicameral única
que esté abocada a un tema tan importante como es el
tema de equidad de género; como es el tema de terminar
con la discriminación; como es el tema de los derechos
humanos y los derechos de las mujeres.
Yo felicito que ustedes lo hayan logrado
y de verdad creo que lo menos que puedo decir cuando regrese
a mi país, es que espero ser escuchada y diéramos
un paso en ese sentido. Y lo digo además como legisladora
en el sentido que uno no sólo tiene la responsabilidad
tan importante de labrar marco jurídico a través
de la legislación que influye en nuestras vidas cotidianas,
sino que también lo digo que uno representa a esos
ciudadanos que votaron, que nos entregaron su representación,
que nos dieron esa confianza y que siempre encuentran tan
poco espacio de participación.
Yo lamento reconocer como legisladora chilena,
que no existe prácticamente instancia de esa naturaleza,
que uno diga desde la sociedad civil, desde las regiones,
desde las organizaciones, uno puede escuchar la voz de tantas
mujeres, de tantas ciudadanas, de tantos ciudadanos, que estoy
segura tienen mucho que decir y aportar.
Y por eso quiero decirles felicitaciones
por lo que tienen. Espero que sigan avanzando y cuiden algo
que ha sido muy importante y sigan realmente avanzando en
esto.
Aquí se ha señalado y todas
y cada una de nosotros lo hemos vivido y lo sabemos; creo
que la experiencia de la mujer chilena no difiere mucho del
resto de las mujeres de nuestra región, del resto de
las mujeres de Latinoamérica y probablemente también
de otros países o de otros continentes. Pero fuimos
entrando, obviamente de una manera muy progresiva a la ciudadanía,
muy lentamente, ojalá hubiera sido a otro ritmo en
fin, a tener nuestros derechos reales. Y también por
cierto no sólo ciudadanas con derechos, también
con nuestras obligaciones.
Este ha sido un largo camino, una larga
lucha y tenemos que agradecerle a muchas mujeres que fueron
capaces de abrir ese espacio y que dieron esa lucha que en
el caso nuestro nos permitió solo apenas, a partir
del año 52, votar y ser elegidas, sólo en el
49 se entregó el derecho al sufragio pero sólo
para elecciones municipales; ya a partir del 52 era posible
entonces participar con el derecho a voto para cualquier nivel
de elecciones.
Yo creo que poco a poco nos fuimos abriendo
ese espacio; en la década de los 60 van participando
más ampliamente las mujeres e interesante también
fue la década de los 60, no exento de polémica,
no exento de controversia. Pero poco a poco incluso, fuimos
conociendo los primeros avatares de lo que tiene que ser también
derecho reproductivo a partir de la posibilidad de controlar
mecanismos de natalidad, diversos mecanismos de control de
natalidad.
Poco a poco fuimos avanzando en el conocimiento
de nuestros derechos. Derechos, sobre todo derechos humanos
que se vieron violentamente interrumpidos cuando perdimos
la democracia durante 17 años, y no puedo dejar de
decir acá que fueron particularmente las mujeres, las
mujeres que sufrieron la represión en carne propia
y que por cierto fueron objeto también no solo de torturas
sino también con alto componente sexual como suele
ocurrir en las situaciones de conflictos bélicos o
de violación a los derechos humanos.
Mujeres que quedaron solas, mujeres que
tuvieron que hacerse cargo de la familia, mujeres que dieron
el ejemplo en la organización de la agrupación
de familiares detenidos, desaparecidos, de ejecutados y tantas
más, mujeres que dieron el ejemplo en la calle, mujeres
que lucharon en la democracia y mujeres que fueron las primeras
en unirse a entender de que efectivamente para recuperar una
democracia había que hacer una lucha muy amplia y nadie
podía quedar excluido.
Una vez más, gracias y mi reconocimiento
a esas mujeres que dieron su batalla en las calles de Chile.
Yo creo que ha sido particularmente a partir
de la recuperación de la democracia del año
90, en los tres gobiernos que llevamos de la concertación,
que se han hecho los avances más substantivos de las
mujeres. Avance en el ámbito legislativo, avance no
sólo en ese ámbito también cultural y
socialmente hablando.
Yo creo que ha sido histórica la
conclusión que han hecho estos tres gobiernos para
avanzar en ese camino de la igualdad de los espacios de las
mujeres y creo que una vez más esos avances se deben
a la lucha de tantas mujeres.
No puedo dejar de mencionar, por ejemplo,
que hemos logrado que la Constitución Política
nuestra, ahora hace un par de años solamente, establecimos
de manera explícita la igualdad entre hombres y mujeres.
El actual artículo primero en la
Carta señalaba, comillas: "las personas nacen
libres e igual en dignidad y derechos", –señala
perdón. Antes decía: "Los hombres nacen
libres en iguales dignidad y derechos".
¿Por qué hicimos esto junto
con el artículo 19, donde decimos "hombres y mujeres
son iguales ante la ley"? No es solamente un tema retórico,
yo creo que es el reconocimiento a los derechos de la mujer
desde una perspectiva legal que implica que todas las decisiones
que se tomen respecto a las leyes, a la norma que conforma
nuestro estatuto jurídico, nuestro estado de derecho,
tienen que estar bajo el apercibimiento de ser declarados
constitucionales.
Desde esa perspectiva también, por
cierto, hemos suscrito convenios como la Convención
contra toda eliminación de la forma de discriminación
contra la mujer; la Convención Interamericana para
prevenir y erradicar la violencia en contra de la mujer, de
Belendo Pará (?), que nos ha obligado a ir adaptando
nuestra legislación.
Cambios en la situación constitucional
que ha tenido importantes consecuencias en nuestra legislación
interna. No es que lo hayamos resuelto todo, pero vamos avanzando.
Así hemos logrado desde hace 10 años,
una ley que sanciona la violencia intrafamiliar. No es la
solución la Ley de Violencia Intrafamiliar, pero caramba
que ha permitido visibilizar un problema que estaba oculto,
que estaba escondido en cuatro paredes y que hoy día
les permite a las mujeres hacer la denuncia y cada vez más
hemos ido avanzando.
Acabamos de hacer modificaciones porque
nos dimos cuenta que la ley es insuficiente. Con todo, yo
me declaro crítica todavía a la ley que tenemos
y saben por qué, porque todavía se sigue considerando
como una falta y no realmente, propiamente, un delito. Y saben
además por qué, porque las medidas cautelares
son insuficientes.
¿Y qué significa eso? Que
muchas veces esa violencia que se ejerce al interior de la
casa, termina después incluso en el feminicidio o asesinato
de muchas mujeres y eso por la incapacidad de la policía
de poder realmente ejercer lo que la ley debiera ser, por
lo tanto, debemos avanzar aún más en ese plano.
Quisiera decir además, que hemos
consagrado la igualdad de derechos entre hijos e hijas nacidos
dentro y fuera de matrimonio, porque nosotros teníamos
una distinción que hablaba de los hijos naturales y
hoy día todos son hijos, por lo cual no aceptamos la
estigmatización porque no es responsabilidad de ellos,
es responsabilidad de sus padres.
Queremos decirles que vamos avanzando también
en la legislación de un nuevo régimen patrimonial
de matrimonio. Por qué. Porque creemos que la mujer
evidentemente que tiene capacidad para administrar sus bienes
conyugales.
Por último, también queremos
decir que el día que conmemoramos el Día Internacional
de la Mujer se promulgó la Ley de Acoso Sexual. Esta
ley es muy importante. La acabamos de promulgar y esto significa:
el acoso sexual en el ámbito laboral y, por lo tanto,
tuvimos que modificar el Código del Trabajo y esto
afectaba aproximadamente a más de 20 por ciento de
mujeres. De qué se trata. De darle un ambiente laboral
a las mujeres que permita ejercer su función con dignidad
y que tengan herramientas para defenderse cuando son, efectivamente,
acosadas. Es un orgullo poder decir que dimos un paso más.
Hemos logrado avanzar en la incorporación
de la mujer en el mundo laboral y ayudado, entre otras cosas,
por lo que les acababa de señalar como ley. Sin embargo,
Chile es uno de los países que ocupa una de las menores
estadísticas de la incorporación de la mujer.
Apenas vamos en un 38 por ciento; es una cifra todavía
baja. Eso está hablando de una sociedad que no ha sido
capaz de dar todas las facilidades para que las mujeres puedan
incorporarse al trabajo. Me refiero a la educación
preescolar, me refiero a las diversas políticas públicas
que ayuden a que las mujeres podamos estar en el ámbito
privado y público.
Podemos ejercer nuestras funciones laborales,
pero también tenemos quién se haga cargo. Saben
por qué. Porque estoy segura que pasa lo mismo en México,
porque las mujeres no sólo, cuando nos incorporamos
al mundo laboral, trabajamos, sino que obviamente viene la
segunda jornada. Por qué. Porque básicamente
sigue siendo responsabilidad de las mujeres todo lo que son
las tareas domésticas y quisiéramos avanzar
culturalmente para decirles cuánto gana el ser humano
si es capaz de entender que compartir tareas en la crianza
de los niños o tareas domésticos, lejos de perder
en dignidad la ganan. Ojalá que vayamos avanzando en
eso.
Quiero decir, con bastante orgullo, porque
nos costó muchísimo, que Chile era el único
país de todo el mundo occidental cristiano que no tenía
ley de divorcio. Quiero decir que la hemos conseguido después
de una ardua y larga batalla. Y lo digo con orgullo, y lo
digo con orgullo porque no se trata, como se nos trató
de simbolizar, que éramos destructores de familias,
sino al contrario, se trata de regular esos quiebres que se
dan no porque haya una ley sino porque esa relación
de amor se ha roto. Enhorabuena que hoy día podamos
tener divorcio y las mujeres y los hombres puedan rehacer
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